lunes, 29 de febrero de 2016

El principio de autoridad

Grete Stern. Sueño nº 28. 1951.
"La voz más pobre se hace siempre la más autoritaria: no consiguiendo ya ser entendida, tiene que resignarse a no ser más que obedecida."

 Rafael Sánchez Ferlosio. (Pecio sin título recogido en Campo de retamas. Random House, 2015)
Rafael Sánchez Ferlosio fotografiado por Andrés Pérez Perruca.


viernes, 26 de febrero de 2016

Ruido blanco

Hiroshi Sugimoto. Serie Teatros.

“El canto de las cigarras.
El sonido de las agujas de un reloj.
El sonido del péndulo de un reloj.
La lluvia cayendo sobre un tejado de zinc.
El viento silbando por las rendijas de una puerta.
El goteo de un grifo.
El agua de una fuente.
Las olas del mar en calma.
Desgranar cuentas de cristal.
Repetir frases o palabras sin sentido.
Repasar la tabla de multiplicar.
Imaginar formas geométricas.
Recordar una canción infantil.
Cantar una nana.
Aprender un texto de memoria.
Pulsar las teclas de una máquina de escribir.
El canto de las cigarras.
El sonido de la lanzadera bajo la urdimbre.
El sonido de un tambor africano.
El sonido del pedal de una máquina de coser.


Hiroshi Sugimoto. Serie Teatros.

(…)
El sonido de la aguja atravesando el cuero a cortos intervalos.
El sonido del dedal empujando la aguja.
El sonido de la hoja de afeitar desgarrando la piel siguiendo la línea de la tiza.
El sonido de la máquina de coser.


Hiroshi Sugimoto. Serie Teatros.
El sonido del corazón en la oscuridad”

Chantal Maillard. Ruido blanco. (Recogido en La mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015).


Hiroshi Sugimoto. Serie Teatros.

jueves, 25 de febrero de 2016

Cayó el Norte. (Ante una fotografía de Gabriel Santolaya)

Gabriel Santolaya. Calle del Norte. Logroño. 2004. 

Esta, ¡ay, dolor!, colorista paleta que, gracias a la memoria permanente del ojo fotográfico, aquí ves, atenuada por el inclemente paso del tiempo y los efectos disolventes de la intemperie, pervivió un tiempo enhiesta aunque ya estuviera previsto su inminente estrago, rodeada por el caótico abarrote de la voraz piqueta que por tierra venía derribando otras reliquias de parecido mérito. Fue en origen morada amable entonada en suaves pasteles que propiciaran la convivencia pacífica de sus felices habitantes, al norte de la vieja ciudad, junto al río, entre sotos y restos de adarves. 
Gabriel Santolaya enmarcó el terremoto con la espontánea colaboración de un equilibrista eléctrico (que actúa a su aire y como si, tras grabar el espectacular estruendo, procediera a retirar el cableado y la microfonía) y nos recuerda lo inestable de nuestras posiciones por más seguras que las consideremos, puesto que, y a la vista está, torres más altas han caído. 
Algo de esto debió entender la autoridad, que estimó desleal afrenta su utilización pública como amigable saludo navideño que animaba a descubrir en la vida cotidiana destellos de magia y color. ¡Qué cosas! 
Como dijera Rodrigo Caro a propósito de otras memorables ruinas de mayor prosapia,“todo desapareció, y cambió la suerte voces alegres en silencio mudo.” Todo desapareció, salvo la foto, elocuente testigo de la caída del Norte.

miércoles, 24 de febrero de 2016

De hoy en un año,...

F.G. Nationalbibliothek. Viena. 04.2015.


...y si no estamos todos espero que no sea por falta mía.


Ignasi Aballí. Listado. 25 años. 2015.

Salud y suerte, querido visitante.
Tómate algo.
F.G. El 62 de la Consti. San Sebastián. 09.2015.

martes, 23 de febrero de 2016

El arte de la conversación

Clay Sinclair. El arte de la conversación.
Independientemente del número y rango de los interlocutores, en las conversaciones se tiende a hablar (y todos a la vez) "de lo mío", es decir, cada cual de lo suyo, de lo que le conviene y de cómo ve desde su particular perspectiva lo que a todos concierne.

William Hogarth. Retrato de grupo con Lord John Hervey. 1738. (Un buen ejemplo de"conversation piece")
Da igual que el marco sea un despacho público más o menos transparente o una reunión galante en la que se ajustan cuentas sobre lo divino y lo humano entre alardes rumbosos y posturitas.
Franco y otros "perdigueros" de muestra. Fotografía de Eduardo Matos.
De hecho, hasta las cacerías han servido de contexto, antes y ahora, y una vez que callan las armas, para interesadas conversaciones propiciatorias de grandes mortandades "en diferido", ligadas a turbios negocios siempre a costa del interés general.
Miguel Gallardo. Ilustración para Ahora semanal. 02.2016.
Aunque pocos son los llamados, las conversaciones siempre tienen efectos secundarios de cara al exterior, por lo que conviene estar pendientes y atentos a esos foros elásticos y nebulosos donde se habla más o menos alegremente de importantes asuntos que, para bien o para mal, acabarán por afectarnos.
Kazumasa Nagai. Batman y el Pingüino en espacio negativo.
Una conversación no es necesariamente una confrontación maniquea y a piñón fijo entre villanos y superhéroes, y cada cual aporta sus razones e intereses que, mediante transacciones, pueden acabar encajando en un acuerdo, convirtiéndose así la conversación en un pacto, que, sobre todo cuando no hay más remedio, es el mejor resultado del extraordinario arte de lo posible.

lunes, 22 de febrero de 2016

"Tarde o temprano, no hay animal...

Diane Arbus.

...que no se parezca a su amo," según se afirma en la navarra Mendavia.

P.P. y Los Padrinos.
No pasa solo con las mascotas y sus dueños, donde ya lo habíamos estudiado. Es mucho más sorprendente lo que a menudo se observa en cualquier colectivo humanoide (un gobierno autonómico, la presidencia de un club rico, el gremio directivo de cualquier asunto donde se corte bacalao, los aficionados agrupados en torno a una manía cara,...): sus miembros tienen rasgos, actitudes, argumentario y tonillo esencialmente homogéneos que tienden paulatina y aceleradamente hacia la uniformidad. O sea, que se eligen porque se parecen y se van pareciendo mucho más tras haber sido elegidos. 
Piero Manzoni. Panecillos acromáticos. 1962.
No es clonación en sentido estricto, ya que es práctica precientífica (hunde sus raíces en la noche de los tiempos) y tiene más que ver con la cooptación, el nepotismo (ya se sabe lo parecidos que les salen los sobrinos a sus tíos), las castas y las neocastas, pero en la práctica tiene los mismos efectos empobrecedores y a medio plazo letales para la especie (exceptuados los directamente beneficiados por las mamandurrias, que se suelen autoconsiderar seres superiores, como Florentino Butragueño)

Peter Liversidge. Etc.. 2011.

(Para ver otros bonitos Refranes de miracomosuena selecciónalos en la columna de temas de la derecha)

viernes, 19 de febrero de 2016

El apretón y la sacudida

Ilustración de Ted Slampyak recogida en El arte de la masculinidad.
Por si te perdiste ese día Barrio Sesamo y no sabes cómo reaccionar ante una situación en la que tienes que aceptar y devolver cortésmente el saludo que te plantea tu interlocutor, miracomosuena, siempre preocupado por las buenas maneras y por desecar los pantanos de la mala educación, te trae este manual comprimido de primeros auxilios del dibujante Ted Slampyak. Lo que queda muy mal y no engaña a nadie es hacer como que no te das cuenta y ponerte a jugar con los botones de la chaqueta.
Pero, eso sí, lo cortés nunca ha de quitar lo valiente: las armas, cargadas, y siempre al alcance de la mano libre.


jueves, 18 de febrero de 2016

El superviviente

F.G. Haya en el camino de herradura de los caleros. Bernedo. (I). 02.2016.
"(...) Me ahogaron, me lavaron a fondo
y me dieron por muerto;
caí de bruces
y vi cómo sangraban mis pies.
He apurado con asco
las migajas de un mendrugo reseco.
Me coronaron
con un pincho clavado en el cráneo.
Pero ahora todo va bien.(...)"



F.G. Haya en el camino de herradura de los caleros. Bernedo. (II). 02.2016.
No es la historia del "renacido" trampero Hugh Glass que nos cuenta Alejandro González Iñárritu a través de Leonardo DiCaprio. Es un fragmento del Jumpin' Jack Flash que cantan desde 1968 los Rolling Stones, y describe una situación mucho más frecuente de lo que creemos, tan habitual que forma parte de las infamias cotidianas. Podría ser la letra de un viejo blues, de muchas de las canciones populares de cualquier parte.
No hay época ni latitud buena. Todo territorio es hostil. El peligro nos viene de las fieras que nos rodean, a menudo ciegas, siempre necias. Solo el amor y la amistad nos salvan. Y las ganas de mantenernos en pie, la necesidad de sentirnos dignos.
F.G. Haya en el camino de herradura de los caleros. Bernedo. (III). 02.2016.
Aunque todo dependerá de la profundidad de las heridas.
Lo que no nos mata ¿nos hace más fuertes?

miércoles, 17 de febrero de 2016

Nada

Eduardo Chillida. Mano abierta.



"Nada de nada:
es todo.
Así te quiero, nada.
¡Del todo!...
Para nada."

Oliverio Girondo. Nihilismo. (Recogido en Persuasión de los días. 1942)

F.G. Paralelismos y divergencias. Madrid. 10.2015.





martes, 16 de febrero de 2016

Recuerdos desde el infierno

Martin Parr, Barcelona. 2012.
"Yo sé que el infierno se parecerá a una tienda de suvenires."

Esta visión postapocalíptica de nuestro inevitable (e inminente) futuro nos la ha revelado Andrés Trapiello en Seré duda, decimonoveno volumen de su Salón de pasos perdidos, una "novela en marcha" que ya va, viento en popa, por las 9.904 páginas llenas de humor, melancolía y luz cegadora.
F.G. En la morada de Dante. Florencia. 12.2015.
Cabría decir ante tamaña perspectiva lo que le dijo un feligrés a su arrebatado párroco, todavía en el púlpito y después de una prédica especialmente sulfúrica: "Padre: si hay que ir al infierno, se va, ¡pero no nos acojone!"
F.G. Call de Gerona. 04.2012.
¿Seguro que el turismo es un gran invento?.


lunes, 15 de febrero de 2016

El eco caudaloso de Guadiana

Antonio Suárez Salazar, Guadiana. Foto de Diego Gallardo.

En el misterio del flamenco hay, afortunadamente, más voces y otros ecos que los andaluces. La diversidad geográfica de su origen y expansión posibilita que otros afluentes aporten su propio acervo a la “corriente principal”, ya de por sí diversa, y que otras raíces añadan variada savia a la rica tradición común, esencialmente mestiza.
La noche del jueves nos deparó la posibilidad de disfrutar de dos talentos flamencos de distinto origen, el extremeño Guadiana y el jerezano Diego del Morao, trabajando a la par y con la misma sana intención: dar un gran concierto, pasarlo bien y gozar (cada uno en la medida de sus posibilidades) del patrimonio común y la afición que nos reunía.
Antonio Suárez Salazar, Guadiana
Antonio Suárez Salazar, Guadiana, es un cantaor de caudal constante y controlado, que reparte sus cualidades con generosidad. Tiene una voz redonda llena de matices, con una dicción clara y precisa, idónea para transmitir la sentimentalidad de las letras, y el valor de acabar los cantes firme, sin escaparse por la tangente. El punto que quizá le falte de flexibilidad y vibrato lo suple con facultades, gusto y esfuerzo, y disfruta buscando en la amplia diversidad del flamenco, más allá de su propia tradición familiar. Fue haciéndose más dúctil conforme avanzaba la noche, y se fue templando y ganando suavidad expresiva, superando cierta rigidez del comienzo.
Diego del Morao, guitarrista de Jerez, toca tan gitano y tan bien como los mejores. Su participación fue un continuo derroche de compás e imaginación, sin necesidad de esperar a las falsetas o a los pautados momentos de lucimiento. Todo en él fue musicalidad, todo buen gusto. Y solo tiene 37 años.
Pablo Picasso. Guitarra. Collage. 1913.
El concierto empezó con unas soleares de infinita variedad, arrastrando Guadiana algunas letras a la manera de los cantes más arcaicos. Escuchamos formas gitanas populares, seguramente aprendidas en familia, anteriores a la uniformidad que han ido extendiendo los discos. Dos perlas entre las letras que canto: un ejemplo de globalización prematura (“Yo vengo de la gran Turquía, / traigo sábanas de holanda / que en España no las había”), y un remate antirrelativista (“Paso por tó, pero por eso no paso yo”)
Siguió con unas granaínas llenas de compás, con un toque ligerísimo subrayando el cante, enlazado de manera natural con las falsetas y acabando en preciosos abandolaos.
Después, por brillantes alegrías, refrescantes, puro juego y regocijo: “Se han enredao, / tus cabellos y los míos se han enredao, / como la zarzamora por los vallaos”, cantó como la metáfora perfecta de la compenetración entre cantaor y guitarrista.

Naia del Castillo. Atrapados. Diálogos II. 2000.
Luego unas seguiriyas con una preciosa presentación llena de duende y evocación, de misterio y dolor, con la que gozaría a buen seguro alguien tan delicado como Manuel de Falla. Guadiana demostró las capacidades melismáticas de su voz poderosa, y la sabiduría para administrar muy bien sus grandes facultades: “Se te logró el gusto: / que yo vistiera mi corazón / de negro luto.” Las falsetas de Diego, entre lo mejor de la noche, como demostró la expresiva admiración del cantaor.
Siguió un solo de Diego del Morao mostrando sus enormes facultades rítmicas, melódicas y armónicas. Consiguió lo que solo logra un gran artista: una obra compleja, de apreciación fácil y de disfrute inmediato. Es un gozo verlo tocar: el polirrítmico metrónomo de su pierna izquierda, su prodigiosa digitación, su versatilidad, su gestualidad delicada, la cambiante forma de coger la guitarra, y, muy especialmente, la manera de relacionarse con el cantaor, sintiéndose partícipe y sabiéndose necesario.
Antonio Suárez Salazar, Guadiana, y Diego del Morao. Foto de Diego Gallardo.

Después Guadiana afrontó unos tientos que fueron derivando a tangos, con la guitarra deslizándose sobre el doliente canto, todo levedad, todo magia. Llamaban la atención, de nuevo, los jaleos constantes del cantaor, pródigo en elogios, en olés y exclamaciones como “¡agua!”, lo que viniendo de alguien que ha elegido llamarse como un río tiene que ser un reconocimiento de gran mérito. Una preciosa letra tan popular como sabia: “Si me desprecia por pobre / anda, ve y dile a tu madre / que el mundo da muchas vueltas / y ayer se cayó una torre” resultó muy adecuada para resumir los cambiantes sobresaltos de los tiempos que corren.
Y, como colofón, un final muy camaronero, empezando por levante con unas preciosas tarantas, muy arriesgadas, entre ellas la del Cojo de Málaga tal como la cantara Morente, y siguiendo con un amplio surtido de variados jaleos y bulerías, otro alarde de riqueza, compás y polifonía. “Olé los que tocan bien”, se entusiasmaba Guadiana ante los méritos de su compañero, y acabó regalándonos un par de fandangos muy bien cantados, acordándose de Porrina de Badajoz y sintiéndose como en casa.

La pretensión de Guadiana de que disfrutáramos de una buena noche de flamenco se consiguió plenamente, como demostraron las reiteradas ovaciones y la despedida clamorosa de los espectadores puestos en pie tras noventa exigentes minutos de exhibición de talento y entrega.

Guadiana
Guitarra: Diego del Morao
Salón de Columnas del Teatro Bretón
Logroño
11 de febrero de 2016


Otras crónicas de los Jueves Flamencos de 2016:
Argentina
Luis "El Zambo"

viernes, 12 de febrero de 2016

...mira que te está mirando...

Leopoldo Pomés. Solidaridad Nacional. 1957.
¿Te sientes observado?

Leopoldo Pomés. Metro. 1959.
No le des importancia.

Leopoldo Pomés. Hombres. 1958.
Seguramente son cosas tuyas.

Leopoldo Pomés. Revista Grua. 1957.

jueves, 11 de febrero de 2016

Locutorio

F.G. Ružová Ventilátor. Bratislava. 04.2015.



Tomó la palabra y se paseó tan a gusto por buena parte de sus amenas posibilidades, aunque sin llegar a decir cosa de provecho.



Anders Petersen. Karlstad. 2000.
Tomó la palabra, pero, ligera y escurridiza, se le deslizó de entre sus fauces como si fuera un pez.




Christer Stromholm. Bartholomew. Circa 1990.
Tomó la palabra y la aparcó a la vuelta de la esquina, porque para el viaje que tenía previsto le sobraban tales alforjas.



F.G. Leopold Stuhl. Viena. 04.2015.
Tomó la palabra y la sometió a vejaciones sin cuento.



Brassaï. El rey sol. Graffiti. Circa 1945.
Tomó la palabra y, cabalgándola, salió de naja hacia los cerros de Úbeda.




Edson Chagas. Objeto encontrado.
 Tomó la palabra, pero no dijo nada.

miércoles, 10 de febrero de 2016

¿Quién teme al titiritero feroz?

Titiritero ambulante. (Colección del Teatre Malic)
No es la primera vez que desde el mundo de la cultura (cine, literatura, música, teatro, periodismo,…) se acusa –a partir de evidencias palmarias- a los aparatos del Estado de manipulación de pruebas, a veces con la complicidad de grandes popes de la comunicación y en ocasiones bajo la interesada dirección de algún presidente de gobierno que anda desde entonces “ladrando su rencor por las esquinas,” como tanto le gustaba decir.
Títeres napolitanos de Gaspare Nasuto. Foto de Sonia Somma.
Por eso sorprende tanto la desmesurada actuación de la Audiencia Nacional metiendo en la cárcel a dos titiriteros (los parientes pobres de entre los artistas), a los que, como mucho, se les podría criticar por su chabacano “realismo sucio.”
Malic y sus amigos. Toni Rumbau y La Fanfarra.
El maestro marionetista Toni Rumbau habla de esta antiquísima arte escénica como aquella que llega “a un máximo despojo de la forma, la que consigue la máxima síntesis y la mayor fuerza expresiva, y por todo ello logra la mayor capacidad de atracción.” Si le hacemos el caso que merece su autoridad, estaríamos ante los elementos distintivos de las mejores formas de expresión popular. Y ya puestos, añadimos de nuestra cosecha, de buena parte del arte contemporáneo y de cierto tipo de poesía.
Títeres italianos. (Colección del Teatre Malic)

Otra cosa es la inconveniencia de programar ciertos espectáculos en determinados circuitos y para según qué tipo de público (aunque en realidad acaben viéndolo ocho niños más pendientes de otras cosas, como demuestra el vídeo inculpatorio repetido hasta la saciedad por los medios de comunicación), pero eso requeriría otro tipo de sanción (administrativa y política), y no precisamente la cárcel.
Títere napolitano de Gaspare Nasuto. Foto de Sonia Somma.

La libertad de expresión está por encima y ha de estar al margen de la conveniencia y el cálculo político, también muy aficionado a la cachiporra, el brochazo y la simplificación.
Pulchinella de Gaspare Nasuto. Foto de Sonia Somma.

martes, 9 de febrero de 2016

Shakespeare en la jungla

Hamlet en Calais. 3 de Febrero de 2016. Foto de Thibault Camus.

A los cuatrocientos años de su muerte, William Shakespeare goza de excelente salud. Si es cierto que, como con frecuencia se afirma, seguimos vivos mientras alguien nos recuerda, en el caso de un creador literario, especialmente si es un urdidor de ficciones que toman como base las historias de otros y el conocimiento de las pasiones de todos, es mucho más evidente que su elocuente talento se hace perdurable en cada lectura, en cada representación de sus obras.
Cartel de la gira del Shakespeare´s Globe.
La compañía del teatro londinense donde se le recuerda permanentemente empezó en abril de 2014 una gira de dos años (la Globe to Globe Tour) que la está llevando a todos los países del mundo. La gélida mañana del 3 de febrero de 2016 (sí, la semana pasada) recalaron en el campo de refugiados de Calais, donde malviven en condiciones extremas 6000 personas procedentes de 22 países en guerra, para representar ante sus angustias e incertidumbres las de otro joven frustrado y enloquecido por el dolor, el buen Hamlet.
La construcción del escenario en la jungla de Calais. 3 de Febrero de 2016. Foto de Sarah Lee.
En un momento, y con la misma escasez de recursos de la compañía de cómicos ambulantes que describe Shakespeare en la trágica historia del príncipe de Dinamarca, levantaron un tingladillo con tablones de aglomerado, varios telones, cuatro trastos y unos pocos instrumentos musicales y dieron a esos pobres desgraciados un poco de consuelo y diversión, y especialmente la saludable (aunque incierta, por volátil) sensación de que su perra vida le importa a alguien.
Comediantes polivalentes durante la función. 3 de Febrero de 2016. Foto de Thibault Camus.

Los actores comprobaron (igual que en bolos anteriores en otros campos de refugiados de Jordania, Yibuti o Camerún) que los allí reunidos tienen, como ellos, como nosotros, ojos, manos, órganos, sentidos, deseos y pasiones; que padecen las mismas enfermedades; que les calientan y enfrían los mismos veranos e inviernos que a los europeos, que sangran si se les pincha y que, en consecuencia, no tendría nada de particular que respondieran, como nosotros, a las ofensas, ejerciendo la maldad que de nosotros aprenden. 
El teatro dentro del teatro. 3 de Febrero de 2016. Foto de Thibault Camus.
Como decía Shylock. 
Como haría cualquiera.
El respetable público de la jungla de Calais escucha las razones de Hamlet. 3 de Febrero de 2016. Foto de Sarah Lee.