viernes, 30 de enero de 2015

Libertad de expresión para Tania Bruguera

Vladimir Tatlin. Monumento a la Tercera Internacional.1919.
Como si de una acción premeditada se tratara, la policía de la realidad tomó parte en el happening organizado por la artista cubana Tania Bruguera. Hace un mes llegó a La Habana y convocó al público en la Plaza de la Revolución para realizar una nueva edición de su obra El Susurro de Tatlin, performance participativa en la que tenía previsto brindar un micrófono a los congregados para que durante un minuto fueran exponiendo libremente su opinión sobre el futuro de Cuba. La autoridad (militar, por supuesto) la detuvo tres veces, y arrestó también a decenas de activistas y comunicadores y al grupo de personas que reclamaron su libertad frente a la comisaría. Acabaron por soltarla (con cargos, una vez más, por desobediencia, resistencia a la autoridad y desorden público), pero requisaron su pasaporte y su equipo informático, por lo que en la práctica sigue retenida e incomunicada.
Tania Bruguera durante los preparativos de la performance. Medio: Decontextualización de una acción, Arte de Conducta. Materiales: Escenario, Podium, Micrófonos, 1 Altavoz dentro y uno fuera del edificio, 2 personas en vestuario militar, paloma blanca, 1 minuto libre de censura por orador, 200 cámaras con flash. Dimensiones: Variables.
The Voice Project ha iniciado una campaña para pedir que la liberen de los cargos que se le imputan y para pedir libertad de expresión para los artistas cubanos, a través de una carta que enviará a Raúl Castro y a su Ministro de Justicia. Esta carta la encontrarás en el enlace http://voiceproject.org/takeaction/drop-case-against-tania-bruguera/ 
Mientras tanto, y como hay gente para todo, el Consejo Nacional de las Artes Plásticas de Cuba calificó de "inaceptable" la propuesta de la artista, y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba declaró que Bruguera tenía una "evidente intención política" y que la artista "no busca otra cosa que un protagonismo circunstancial". Acojonante.
Tania Bruguera. Huelga general. 2010.

Hay que “deslocalizar” la lucha por la libertad de expresión, un derecho reivindicable en París, en Pionyang y en Islamabad, pero también y con los mismos argumentos en La Habana y en nuestro pueblo.

Los derechos humanos son universales.

jueves, 29 de enero de 2015

El encuadre excéntrico

Todas las fotografías son obra de José Carlos Rodríguez.


Julio Hontana
Editor de Munición
Salve, Julio.
Respondo encantado a tu gentil invitación para que cuente mi opinión de aficionado sobre el trabajo fotográfico de José Carlos Rodríguez, hasta ahora desconocido para mí, y ahora atisbado a través de las limitaciones de una pantalla de ordenador.
Lo primero que llama mi atención en la obra de JCR es su alejamiento voluntario y radical de lo que, para entendernos, podríamos llamar “belleza”, tanto la más convencional (lo pintoresco reconvertido en fotogénico) como la creada a partir de las nuevas estrategias de ver y contar que ha aportado el arte contemporáneo. 
Su mirada es excéntrica y vocacionalmente marginal, y no solo por dedicarse a retratar los límites, los no-lugares, los espacios inacabados o erróneos de las periferias urbanas que convierte en sus fotografías en callejones sin salida meramente “estéticos” (por “antiestéticos”, precisamente), sino también porque ni siquiera los considera como instrumentos apropiados para la ironía o la intención moralizante, como vehículos  útiles para denunciar esa mezcla de estulticia y chabacanería en que se está convirtiendo el hábitat de los humanos.
Su postura, en mi opinión, es de un cinismo perplejo ante un entorno carente de cualquier valor apreciable, y opta en consecuencia, como testigo desapasionado,  por el nivel más bajo de la representación fotográfica al banalizar la selección de su mirada dándolo todo por bueno o, al menos, por igual. En esa opción extrema hay una renuncia aparente a la experimentación formal y al “documento”,  resultado de un desencanto desganado que “prefiere no hacerlo”.
El conjunto de la obra que difunde a través de internet (frágil cordón umbilical que le liga con un espectador tan necesario como improbable)  puede considerarse como el desazonante sumario de las derivas de un merodeador de descampados, una especie de flâneur bodeleriano o paseante dadaísta que vagabundea por las afueras de una ciudad entendida como una suma de desajustes, de encuentros fallidos, de costurones. El resultado es un ensamblaje de “lugares encontrados” con mucho de arbitrario, pero que explican más del mundo que una obra “buscada” o “construida”. De parecerse a algo, quizá tuviera que ver con las visiones metafísicas de algunos pintores del siglo pasado, aunque completamente despojadas de monumentalidad, humanismo y retórica.
Siendo una fotografía (a pesar de todo) urbana, llama la atención que no haya en ella ninguna presencia humana, lo que ayuda a borrar de raíz cualquier riesgo de sentimentalidad. Su actitud, por mantenernos en el ámbito madrileño, estaría más cerca de los personajes nihilistas de La lucha por la vida, de Pío Baroja, que de los de Luces de Bohemia, de Valle-Inclán, para lo que le faltaría locuacidad y exhibicionismo, lo que, pensándolo bien, viene a ser la misma cosa.

Una obra tan personal, que trasciende al gusto de la época (por más ecléctico que este sea) y renuncia a afirmar el propio, una obra que repudia la emoción, apunta que estamos ante un artista decididamente “intelectual”, que se recrea en lo anodino (en el sentido de insignificante, de insustancial)  con una mirada distante dominada por el pesimismo. Una mirada fría, desapasionada, perpleja, solo movida por el fascinante magnetismo generado por la torpeza expresiva de la mayor parte de la arquitectura y el urbanismo contemporáneos, y por el imparable deterioro medioambiental.

Imaginando cómo suenan esas fotos me vienen a la mente murmullos del tráfico lejano, prolongados zumbidos estáticos, ruidos de maquinaria machacona, interferencias, vibraciones de equipos de aire acondicionado y toda la batería habitual de sonidos “concretos”. Ese, quizá, podía ser el adjetivo adecuado para calificar su obra, y puede que esa sea su oculta intención.
Una obra sin duda interesante y compleja, que me gustará ver en mejores condiciones para que estas pobres impresiones de aficionado sean lo ajustadas que tan personal trabajo merece.
En cuanto a tu pregunta acerca de la pertinencia de considerar (o no) el trabajo de José Carlos Rodríguez como “artístico”, a mí, como a Dan Graham, no me cabe ninguna duda: “para que una propuesta se valore como arte es preciso que se exhiba en una galería, que se escriba sobre ella y se reproduzca fotográficamente en una revista o catálogo”. Con su paso por Munición, tu “galería portátil” (y volátil), has matado los tres pájaros de un tiro y lo has metido en el engranaje artístico de hoz y coz. Otra cosa es si eso es lo que quiere JCR.
Gracias otra vez, Julio, por esta oportunidad de volver a Munición.
Vale.
Francisco Gestal 
Editor de miracomosuena

(Carta publicada en el número 3 de Munición, centro de arte contemporáneo y de bolsillo editado por el filántropo Julio Hontana)

miércoles, 28 de enero de 2015

La resonante misión de la literatura


Claude Duret. Histoire admirable des plantes et herbes. 1605.
"Todo resuena, apenas se rompe el equilibrio de las cosas. Los árboles y las yerbas son silenciosas: el viento las agita y resuenan; el agua está callada: el aire la mueve, y resuena; las olas mugen: algo las oprime; la cascada se precipita: le falta suelo; el lago hierve: algo lo calienta. Son mudos los metales y las piedras, pero si algo los golpea, resuenan. Así el hombre. Si habla, es que no puede contenerse; si se emociona, canta; si sufre, se lamenta. Todo lo que sale de su boca en forma de sonido se debe a una ruptura de su equilibrio.
José A tanasio Echeverría. Estudios ornitológicos. 1800.
La  música nos sirve para desplegar los sentimientos comprimidos en nuestro fuero interno. Escogemos los materiales que más fácilmente resuenan y con ellos fabricamos instrumentos sonoros: metal y piedra, bambú y seda, calabazas y arcilla, piel y madera. El cielo no procede de otro modo. También él escoge aquello que más fácilmente resuena: los pájaros en la primavera; el trueno en verano; los insectos en otoño; el viento en invierno. Una tras otra, las cuatro estaciones se persiguen en una cacería que no tiene fin. Y su continuo transcurrir, ¿no es también una prueba de que el equilibrio cósmico se ha roto?
Gustave Courbet. Retrato de Charles Baudelaire. 1848.
Lo  mismo sucede entre los hombres; el más perfecto de los sonidos humanos es la palabra; la literatura, a su vez, es la forma más perfecta de la palabra. Y así, cuando el equilibrio se rompe, el cielo escoge entre los hombres a aquellos que son más sensibles, y los hace resonar."

Han-Yu (siglos VIII-IX). Misión de la literatura (titulado por el traductor, Octavio Paz, que lo recogió en Trazos, dentro de Versiones y diversiones. 1974.)


Fischli & Weiss. Roca sobre otra roca. Serpentine Gallery. 2013.
Y, junto a la resonancia, el asombro.

martes, 27 de enero de 2015

Hacerse oir

F.G. Todos somos griegos. Lisboa. 02.2014.
"Los imbéciles oyen como oyen los sordos. Y lo confirma el refrán de que `aún presentes están ausentes´"

Heráclito. Fragmentos filosóficos. (Versión de Juan David García Bacca). Ed. Mediterráneo, 1972.

No siempre había motivos para llamar "oscuro" a Heráclito. A veces (como en este fragmento, en el que sin duda se refiere a alguna Troika de su época) hablaba alto, claro y directo, como han hablado los griegos este domingo.
Johan Kestler. Physiologia kircheriana experimentalis. 1675.

Siempre es importante hacerse oír, y procurar atar de corto a los señoritos que juegan distraidamente a lo suyo mientras se hacen los sordos, porque no hay peor sordo que el que no quiere oír.

lunes, 26 de enero de 2015

Vicente Amigo, raíz libre

Vicente Amigo.


A lo largo de cien intensos minutos, Vicente Amigo protagonizó un gran concierto en el Teatro Bretón como apertura de los Jueves flamencos de 2015. Nos guió en un largo viaje por su amplia obra, y se mostró, igual que siempre, como un privilegiado músico colmado de inspiración, con una técnica precisa y brillante y un sonido poderoso y limpio (enriquecido en ciertos momentos por eficaces efectos de reverberación que daban profundidad y “volumen” a tan delicada presencia).
Pablo Picasso. Guitarrista. 1910.
Sigue, como toda su vida, entregado a un exigente proceso creativo en el que a menudo es más importante lo que se depura a base de trabajo que lo que se va añadiendo. Sus preocupaciones son las de los grandes guitarristas: tempo, matiz, dinámica, control emocional, sutileza rítmica y velocidad. El fruto, por encima de todo (o como resultado de todo lo anterior) es una obra cargada de emoción y profundidad, evocadora y profundamente descriptiva. Es difícil saber por qué un proceso regido por la frialdad analítica y la autoexigencia técnica acaba afectando tan directamente a la emoción de los espectadores, pero así es: Vicente Amigo aporta en su interpretación un sorprendente calor comunicativo que consigue mantener vivo el interés emocionado del público, y así lo demostró reiteradamente el que, entregado, llenaba el teatro. Y todo ello dentro de una saludable sobriedad, de una profunda sentimentalidad plenamente transmitida. Misterios del arte y de la poesía. 
Juan Gris. La guitarra. 1918.
El concierto tuvo un profundo encaje flamenco (una honda raíz de tangos, bulerías, rumbas, tarantas, soleás,...) , pero gozó de vuelo alto y largo, de un abundante enramado de sonidos adquiridos por la curiosidad de tan fecundo compositor. Siempre ha buscado Vicente Amigo la influencia y compañía de músicos ajenos a la cultura flamenca (y no solo guitarristas), y siempre le ha dado buen resultado ese gusto por escuchar, disfrutar y mezclarse con creadores distantes para enriquecer su propio lenguaje, como mejor forma para sacar de sí lo que tiene dentro, de crear una obra personal construida sobre los moldes clásicos (la cadencia, el ritmo y los modos flamencos), pero dilatando las formas expresivas hasta conseguir algo propio, aunque inmerso en un saber tradicional y colectivo.
Ese dilema entre lo popular y la creación, esa lucha para dar un espacio a la expresión personal (por tocar siempre, como recomendaba Sabicas, “la propia música”) se resuelve en su obra en el constante enriquecimiento de la armonía, ampliada y expandida hacia otras músicas y con lo aprendido de otras músicas. El resultado no perturba el carácter original, sino que lo enriquece y amplía.
Georges Braque. Hombre con guitarra. 1911.
El largo proceso de perfeccionamiento técnico y exigencia creativa de la guitarra flamenca hasta convertirse en guitarra de concierto (que, por no irnos a la imprecisa arqueología “flamencólica” podemos arrancar en la columna vertebral forjada por Ramón Montoya, Niño Ricardo y Sabicas, y terminar en esa incomparable nómina de las últimas décadas que ustedes conocen y yo no voy a mencionar, porque las comparaciones son odiosas y los olvidos, criminales), la han conducido, si no a un callejón sin salida, sí a una encrucijada en la que músicos sobresalientes se sienten poco motivados para acompañar al cante (salvo en algunos discos), y componen y graban sobre bases exportables, más universales y perfectas para la difusión internacional. Quizá Vicente Amigo (que ha tenido un estrecho vínculo creativo y personal con la mayor parte de esta irrepetible “edad de oro” de la guitarra) sea en la actualidad el principal representante de esa joven generación extraordinaria de grandes músicos (evidentemente, mucho más que intérpretes virtuosos) con más proyección en el exterior que en nuestro país, a través de colaboraciones con músicos singulares de otros ámbitos culturales. España, a menudo, se les queda pequeña.
F.G. Mezquita. Córdoba. 01.2015.

Quizá una salida a ese dilema podría venir de mirar atrás y reconocer que la guitarra ha dado tan buenos frutos acompañando al cante como en su afán por hacerse digna protagonista de los conciertos. Hay motivos para añorar el impulso de esas prodigiosas parejas creativas más o menos “estables” (como las que formaron Ramón Montoya y Antonio Chacón, Pepe Habichuela y Enrique Morente o Paco de Lucía y Camarón de la Isla), que sirvieron para provocar saltos cualitativos en la cultura flamenca y renovar y ampliar el canon de esta música asombrosa.
Seguro que no es fácil dar ese "paso atrás", pero sería estupendo para el flamenco, para los músicos y para los aficionados.
Vicente Amigo.
Un reto solo a la altura de grandes como Vicente Amigo.



Vicente Amigo.
(con Antonio Coronel, Añil Fernández y Rafael de Utrera)
Teatro Bretón. Logroño.
22 de enero de 2015.

 (Publicado en Rioja2 el 26.01.2015)

viernes, 23 de enero de 2015

La partitura de los pájaros

Paulo Pinto. Pájaros en cables de la luz. 2009.
Cuenta el músico Jarbas Agnelli: “Leyendo el periódico una mañana, vi esta imagen de pájaros en los cables eléctricos. Corté la foto y decidí hacer una canción con la ubicación exacta de las aves convertidas en notas. Tenía curiosidad por escuchar qué melodía estaban creando las aves. El trabajo se hizo a partir de la foto original, -sin retocar y tal como fue publicada en uno de los periódicos más importantes de Brasil, O Estado de São Paulo, el 27 de agosto de 2009-, realizada por Paulo Pinto."
Este es el vídeo del improbable concierto pajarero:


Para completar el programa, ¿cómo te parece que sonaría, curioso visitante, el crescendo reflejado en esta otra vertiginosa partitura?
Eugene de Salignac. Pintores en el puente de Brooklyn. Nueva York, 7 de Octubre de 1914.





¿Y qué cantarían, por su propia iniciativa y sin director, estos arriesgados tordos de la cofradía de San Lucas?

jueves, 22 de enero de 2015

Aprende de memoria este poema de György Faludy

 György Faludy en 1994. Foto de Szebeni András.
Recientemente, las editoriales Fulgencio Pimentel y Pepitas de calabaza han dado a la luz Días felices en el infierno, memorias de quince años de la atropellada vida del poeta húngaro György Faludy traducidas al castellano por Alfonso Martínez Galilea. 
Camisa de la portada del libro, que reproduce un cartel de Pál Markovics para el Frente Popular húngaro. 1949.
A Faludy le tocó vivir y fue víctima de una "época interesante", en la que fue arrollado por varias apisonadoras totalitarias y mantuvo una vitalidad a prueba de exilio y campo de concentración, quizá forjada en su devoción por François Villon y en sus acendradas virtudes cosmopolitas (don de lenguas, cultivo provechoso del desarraigo y disfrute alegre de la diversidad afectiva).
En la presentación del libro, Alfonso Martínez Galilea leyó (tan bien como siempre) este hermoso poema:


André Kertész. Esztergom. (Hungría). 1915.

"Aprende de memoria este poema mío;
los libros solo duran un suspiro
y este será requisado por los guardias fronterizos húngaros,
lo quemarán en la hoguera, lo cubrirán de cicatrices,
la biblioteca lo dará por perdido, será desencuadernado,
el papel desecado, cuarteado, crujido, 
comido por los gusanos, desmigado hasta convertirse en polvo,
tostado lentamente hasta entrar por sí mismo en combustión
cuando lleguemos trepando por Fahrenheit
hasta 451, porque esa será la temperatura
que alcance tu aldea al arder.
Aprende de memoria este poema mío.

Aprende de memoria este poema mío.
Pronto los libros habrán desaparecido y descubrirás
que ya no hay versos ni poetas
ni gasolina para el coche o el autobús
–ni siquiera para el coche fúnebre–,
ni cerveza para darte ánimos hasta acabar doblado;
las tiendas de licor habrán sido demolidas o clausuradas,
el dinero solo servirá para ser arrojado a la basura,
a medida que se acerque el día
en que la televisión proyecte incesantemente
rayos mortales en lugar de filmes de éxito
y no habrá un alma a quien tender la mano
y todo se hallará ante su fin
salvo aquello que guardes en el interior de tu mente,
de modo que haz un hueco allí para estas líneas
y aprende de memoria este poema mío.

Aprende de memoria este poema mío;
recítalo cuando las mareas corruptas
desborden los cauces apestando a lejía,
cuando el vómito de la industria se extienda
cubriendo cada palmo de terreno,
cuando hayan asesinado cada lago y cada estanque,
la Destrucción encorvada sobre su cayado,
las hojas negras y podridas en sus ramas; cuando la plaga
hirviente oprima con sus gárgaras la garganta de la Primavera
y la brisa del crepúsculo no sea sino veneno, ponte
tu máscara de gas y línea
a línea declama este poema mío.

Aprende de memoria este poema mío
de manera que, incluso muerto, todavía pueda ver el día
en que privado de luz, de agua y gas
no puedas conservar ya tu casa,
y dando tumbos en busca de una cueva,
en busca de nueces, de bayas, de raíces para sobrevivir,
consigas un garrote, encuentres un manantial,
un trozo de tierra y, si acaso tiene dueño,
lo mates y te comas el cadáver.
Acompañaré tus pasos vacilantes
por entre las duelas y los escombros
susurrándote: "Estás muerto, estás acabado.
¿Adónde irás? El alma se heló en tu pecho
cuando abandonaste tu hogar".
Aprende de memoria este poema mío.

Tal vez allá arriba, en la tierra,
no quede nada y tú, adentro,
en lo profundo de tu búnker, te preguntes cuánto falta
hasta que el aire envenenado acabe filtrándose
a través de las sucesivas capas de plomo y hormigón. ¿Pudo
algo haber tenido sentido para el Hombre
si es así como debe acabar la cosa?
¿Qué palabras de consuelo puedo enviarte?
¿Habré de admitir que has llenado mi mente
durante incontables años, a través de la ciega
y opresiva oscuridad, a través de la luz amarga,
y que, aunque partí hace mucho, mis ojos
antiguos y heridos te observan todavía?
¿Qué más me resta por decirte
a ti, que, enfrentado a los designios del tiempo,
no encontrarás útiles ni la vida ni el tiempo?
Será mejor que olvides este poema mío."

György Faludy. Aprende de memoria este poema mio (versión inédita de César Sánchez, que prepara la publicación de la poesía de Faludy en su editorial, Fulgencio Pimentel).
 
André Kertész. Circus Budapest. 1920.
Para que te hagas una idea cabal de cómo suenan el húngaro y Faludy, pulsa aquí y escucha este poema en la versión de Lázsló Foldes (Hobo), una de las muchas adaptaciones musicales que se han hecho de sus versos a lo largo de los últimos ochenta años.
André Kertész. Esztergom. (Hungría). 1917.

miércoles, 21 de enero de 2015

Una fuente en Säynätsalo


Ayuntamiento de Säynätsalo. Finlandia. Julio de 2013. Fotos de F.G.
Alvar Aalto diseñó en 1949 para la ciudad finesa de Säynätsalo un ayuntamiento. 

Un lugar útil, simbólico y encantador, construido colectivamente para organizar la convivencia de la pequeña comunidad abierta, inmerso en un medio extremo, inhóspito durante buena parte del año pero profundamente amable cuando la vida eclosiona (en un ciclo breve, intenso y acelerado), como el esperado acontecimiento que se repite cada primavera y da sentido a la dura vida del norte.




Rodeado de bosques, horizontal, accesible, permeable, acoge las necesidades y servicios del municipio, enfatizando la sede del Consejo y la Biblioteca, 



y define en el centro un espacio de civilización, una plaza pública como un enorme patio abierto, con una fuente y su estanque en un lateral. 


Säynätsalo. Fuente en el patio del Ayuntamiento. 22.07.13.


Un delicado regalo para los sentidos y la convivencia.

martes, 20 de enero de 2015

Gente convencida

Vuelve Stanislaw Lec a miracomosuena con sus "pensamientos despeinados". Que lo disfrutes.
Elliott Erwitt. Billy Graham predicando en el Madison Square Garden. Nueva York. 1957.

"Las palabras gratuitas, por lo general, cotizan alto."





Inge Morath. Afueras de Memphis. 1960.

"Construimos para siglos, destruimos para siempre."




Ramón Masats. Francosoundsystem.
"Hay grandes palabras tan vacías que su interior es capaz de aprisionar naciones enteras."


Tony Blair en modo automático.
"Tenía la conciencia limpia. Sin usar."


Henri Cartier-Bresson. Lenin en el Palacio de Invierno. Leningrado, 1973.
"A veces la firmeza es el resultado de la parálisis."




lunes, 19 de enero de 2015

El último vals


Ed Ruscha. Portada para The Band: a musical history. 2003.
The Last Waltz pasa por ser una de las mejores películas dedicadas a la música. Además de filmar su extraordinario concierto de despedida, Martin Scorsese entrevistó a los componentes de The Band, que habían decidido disolver el grupo (sin acuerdo general, y de ahí una soterrada tensión que enriquece la historia) después de ocho años de actuar en garitos y otros tantos de ser el grupo más influyente de Estados Unidos, sobre todo por su privilegiado vínculo creativo con Bob Dylan.
Dibujo de Bob Dylan para la portada de Music from Big Pink, de The Band. 1968.
Los comentarios de las entrevistas intercaladas en el concierto van de lo chocarrero y machista hasta lo deslumbrante, por su información privilegiada de protagonistas atentos. 

The Band. Life is a Carnival. 
A Musical History. Capitol Records. 2005.
Ahí van unos cuantos: 
Elliott Landy. The Band. 1967.
"Cerca de Memphis, zona de algodón y maíz, tal vez lo más interesante sea la música. De esa región procedían Carl Perkins, Muddy Waters, Elvis Presley, Johnny Cash, Bo Diddley,... Hablamos del centro del país. Cuando llegan a esa zona el bluegrass o la música country, y se mezclan con el ritmo, el blues y todo eso se baila, tienes un crisol musical con una mezcla que acaba llamándose rock and roll". (...)
"La mayoría de los espectáculos eran ambulantes. Uno de ellos era Walcott´s Rabbit Foot Minstrels. El espectáculo empezaba: salían los cantantes, los músicos y todos los demás artistas. El presentador reaparecía justo antes del final y explicaba que, cuando se fueran los críos, darían ´el paseo de medianoche´. Cantaban canciones más picantes y contaban chistes más verdes, y la bailarina más hermosa te ponía a cien con sus meneos. Muchos pasos y bailes del rock and roll procedían de allí.Todos lo hacían. Cuando veías a Elvis Presley, a Jerry Lee Lewis o a Chuck Berry moviendo la cintura y las caderas, eso no surgió de la nada ni cayó del cielo: era el espectáculo local que todos querían ver. Así que cuando se lo mostraron al resto del mundo, fue como la bestia desconocida que había salido a la luz, el lado grotesco de la música que había mandado el diablo". (Levon Helm)

The Band. Mystery Train. 
A Musical History. Capitol Records. 2005.
Bob Dylan & The Band. Portada de The Basement Tapes. Foto de Reid Miles y diseño de Bob Cato. 1967-1975.
"Garth Hudson era uno de los músicos más dotados que habíamos conocido. Garth sólo se uniría a The Band si le nombrábamos ´maestro de música´. No sabíamos por qué, pero aceptamos:´Vale. Nos interesan tus clases´. Cada uno tenía que pagarle diez dólares por las clases de música. (Yo estaba convencido de que era un timo). Luego me enteré de por qué lo hacía: sus padres le habían proporcionado una educación musical, así que decirles que estaba en una banda de r&r habría sido como decirles que habían tirado el dinero a la basura. De esta manera les podía contar que estaba enseñando música". (Robbie Robertson)
Elliott Landy. The Band en el sótano de la gran casa rosa. Woodstock. 1969. 
"Algunos opinan que el jazz es maligno porque proviene de gente malvada. Sin embargo, los mejores sacerdotes de las calles de Nueva York, incluida la 52, eran músicos. Ellos sí que sabían consolar. Sabían comunicarse con la música, y eso curaba y subía el estado de ánimo de la gente". (Garth Hudson)
"Nuestra casa de discos estaba en el centro del mítico barrio neoyorquino de Tin Pan Alley, centro mundial de las canciones. Conocimos a los mejores compositores de la historia: Doc Pomus, Mort Shuman, Lieber y Stoller, Carole King, Neil Diamond,..., todos estaban allí. No era justo que los compositores ocuparan el escalafón más bajo, pero llegaron los años sesenta, con el cambio, la revolución, la guerra, los asesinatos y una mentalidad totalmente distinta. Los compositores empezaron a expresar los sentimientos de la gente de la calle. En cierto modo fue el principio del fin de Tin Pan Alley. (Robbie Robertson)
Elliott Landy. Fotografía para la portada del segundo disco de The Band. 1969.
"Cuando formamos The Band nos alejamos de los medios de comunicación. Era parte de un estilo de vida del que nos enamoramos en Woodstock. Nos encantaba poder cortar leña o pillarnos el dedo con un martillo. Nos dedicábamos a arreglar un casete o una puerta. Y a componer canciones. El trabajo nos cundía más cuando no había mucha gente revoloteando por ahí. Éramos más productivos. En cuanto nos visitaba alguien montábamos una juerga, y ya sabes lo que pasa cuando te va mucho la juerga". (Richard Manuel y Rick Danko) 

Bob Dylan & The Band. This wheel´s on fire. 
The Basements Tapes. Columbia, 1975.
Portada de Rolling Stones a partir de una foto de Elliott Landy. 1968.
Había en esa despedida, más allá del cálculo artístico y económico, auténtico pavor por morir "en la carretera", devorados por la dinámica fulminante del rock and roll, como tantos brillantes compañeros de profesión, como tantos amigos. Una retirada para sobrevivir.