viernes, 28 de noviembre de 2014

¿Metálico o de plástico?

Ana María Uribe. ¿Metálico o de plástico?. Anipoema. 1999.
La cremallera es un tipo de cierre mecánico que se aplica a una abertura longitudinal (vertical más frecuentemente, aunque no siempre) en prendas de vestir, bolsos y adminículos de todo género. Consiste en dos tiras de tela guarnecidas en sus orillas con pequeños dientes generalmente de metal o plástico que se traban o destraban entre sí al efectuar el movimiento de apertura o cierre por medio de un cursor metálico con las iniciales del fabricante grabadas para lucimiento y propaganda, cursor del que, en caso de tener un agujerito, se puede trenzar un cordoncillo o cosas así.
Su manejo es tan simple como entretenido, y se dice que hay quien llegó a la beatitud ejerciendo como virtuoso de la cosa, distraído de los riesgos y ruidos mundanos. También ha servido de instrumento solista para la interpretación de sencillas melodías solipsistas.
Abrir y cerrar de cremallera metálica 
en abrigo tipo parka, de poliester. 27.11.14.
Como todo en esta vida, tiene sus peligros. No vamos a entrar a contar en detalle, pero si usted, amable lector, tiene la suerte de no haber sido víctima de uno de sus pizcos deslizantes in crescendo (especie de tortura china ejecutada por sicilianos afincados en los Estados Unidos) pregunte a los más disfrutadores de entre los de su entorno, que le contarán, echándose las manos a sus partes con la velocidad de un acto reflejo, lo que duele, mientras exclaman jaculatorias de variada índole. 
Pero ¡ya está bien de tanta tontería, hombre!
Cierra eso de una vez.

jueves, 27 de noviembre de 2014

La armonía del cristal


Konstantin Beloglazov tocando una glass harmónica en el Cubo del Revellín. Logroño, 12.2013. Fotos de F.G. 
Hay unas cuantas variedades de instrumentos de cristal frotado de las que, por análisis sistemático y científico, nació a mediados del siglo XVIII la mecanizada “glass harmonica”, atribuida por los historiadores a Benjamin Franklin.
La  que hoy vamos a oír en miracomosuena es más sencilla y popular, aunque tiene abundante repertorio específico (escrito, entre otros, por Verdi y el desprejuiciado Mozart) y abundantes adaptaciones de obras de Bach, Tchaikovsky, Chopin y Mussorgsky. Rachmaninov sintió debilidad por este instrumento, y lo consideraba idóneo para tocar música melódica, sencilla y constante.
La   hemos visto en calles y plazas, en el foco de hechizados círculos de transeúntes que demoran la partida hasta que el silencio los libera. Consta, básicamente, de un conjunto de copas de diferente diámetro y altura cuyos bordes se frotan con la yema de los dedos humedecidos hasta conseguir un sonido fantasmal, etéreo, apropiado para sostener una melodía. Las copas, con distinta cantidad de agua, se organizan en función de su sonido de manera parecida a la de un teclado de acordeón. 
A  su peculiar timbre hay que añadir en esta grabación la singularidad del lugar donde se hizo, con una acústica inusual: un polvorín del siglo XVI inmerso en una cúpula de piedra de sillería. 



Glass harmónica en el Cubo del Revellín. Logroño.
Danza del Cascanueces de Tchaikovsky.
Konstantin Beloglazov. Inaudito. 3.12.2013.

Este prodigio (acrisolada materia de alquimista) está incluido entre los ideófonos, una amplia y diversa familia de instrumentos que obtienen el sonido a partir de su propio cuerpo como materia resonadora, dura pero suficientemente elástica para vibrar, sin necesidad de cuerdas, membranas o aire. 

Konstantin Beloglazov. Para Elisa. Beethoven.
Glass harmónica. Disco autoeditado.
Campanas, xilófonos, platillos, claves, castañuelas, sierras, cántaros, y un larguísimo etcétera. Bonita cuadrilla la ideofónica, siempre cerca de rituales y festejos.
El  grado cero del sonido y muy cerca de la cumbre en la producción de emoción.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿Qué hacer con tanto vinilo?

John Cusak (Rob Gordon), disquero febril en Alta fidelidad, de Stephen Frears (2000), basada en la novela de Nick Hornby.

Los discos de vinilo, digámoslo claro y rápido, están sobrevalorados. Pero están de moda. Cuenta Diego A. Manrique que la mayor parte de sus compradores actuales son jóvenes (varones) que ni siquiera tienen tocadiscos, de lo que podríamos deducir que no valoran primordialmente sus cualidades acústicas, sino la exclusividad de un objeto de prestigio relativamente barato.

Hace poco vimos por aquí qué se puede hacer con las portadas de los discos de larga duración. Ahora, si por vuestra mala cabeza seguisteis aquellas disparatadas indicaciones emulando a Christian Marclay, tenéis un problema considerable: ¿qué hacer con los vinilos sin portada?. Desde miracomosuena, especialistas en resolver problemas inexistentes, os proponemos unas cuantas soluciones creativas para salir del paso.
Carlos Aires. Face to face with death.

Por ejemplo podéis troquelar toda la discoteca, buscando motivos gráficos que tengan que ver con el contenido musical o la efigie de vuestros héroes y heroínas, sean estos Jimi Hendrix,
Alejandro de Antonio Fernández. J.H.
 la reina Isabel II
.Keith Haynes. GSTQ orange vinyl.
o la relajada Madonna en clase de conocimiento del medio.  
Carlos Aires. Love is in the air (detalle).
También podéis utilizar vuestra colección para suplir esa tarima tan hecha cisco después de la última inundación, 
Christian Marclay. Instalación con vinilos en el MoMA.
o para empapelar un trozo de pared con los lomos de las portadas, en degradado rothkiano,
David Ellis.
 o para impermeabilizar y aislar una zona húmeda con las "galletas" informativas,
Siemon Alen. Etiquetas.
o ampliándolos completos para no perder detalle de su fino y micro surco.
Siemon Alen. Discos.
Si sois muy, pero que muy, aficionados a las superficies estriadas, negras y brillantes, podéis reciclar vuestra colección de cassettes y con tiempo y buen pulso construiros un neodisco de mucho efecto, aunque de difícil reproducción.  
Gregor Hildebrandt. Cassette + disco + LP hecho de banda magnética de doce pulgadas.
Y si no encontráis el disco al que tanto cariño teníais y que el desaprensivo de vuestro amigo Raúl (junto a otros cuantos casi tan raros y apreciados) nunca os devolvió, pues vais y os lo pintáis.
Jean-Michel Basquiat. Now´s the time. 1985.

El caso es que no pare la música.






martes, 25 de noviembre de 2014

La vuelta de los zombis

Fredi Casco. Sin título. Serie Foto Zombie. 2011.


Hace unos años, el fotógrafo paraguayo Fredi Casco encontró en un rastro de la ciudad de Asunción una maletita llena de viejas fotografías que documentaban la vida social de las élites de su país durante los treinta y cinco años de la dictadura militar de Alfredo Stroessner.
Fredi Casco. Sin título. Serie Foto Zombie. 2011.


A  pesar de tratarse de la espuma del régimen, aquel conjunto arbitrario de diplomacia, fiestas, recepciones y visitas protocolarias, desprendía, tras su fachada amable, mucho de la miseria de la época, con su pobreza moral y estética en primer plano.
Fredi Casco. Sin título. Serie Foto Zombie. 2011.


Algunas anotaciones en el reverso de las fotos daban cuenta de autoría, fecha, protagonistas y situaciones, unas cuantas variables poco aclaratorias en cualquier caso para conocer la sordidez esencial de la tiranía más allá de sus protagonistas principales.
Fredi Casco. Sin título. Serie Foto Zombie. 2011.


A  partir de aquel caótico archivo de oropeles, Fredi Casco ha realizado dos series fotográficas, El retorno de los brujos y Foto Zombie, a la que pertenecen las que hoy recoge miracomosuena. Si en la primera intervenía sobre la imagen oficial difundida por las propias autoridades, en Foto Zombie optó por el envés del papel fotográfico, resaltando siluetas y contornos de los personajes, algo así como la transparente tramoya que pervive de las hojas muertas. Nos ahorra “el cuadro”, pero nos presenta el suceso congelado, el armazón estabilizado de las situaciones de poder y dominio en las que el régimen ha devenido en una especie de ectoplasma revelador.
Fredi Casco. Sin título. Serie Foto Zombie. 2011.
Se  trata del dibujo “guiado” por la mano de la historia, por las pervivencias explícitas o soterradas en la vida cotidiana de los países que han padecido el trauma de las dictaduras.
Fredi Casco. Sin título. Serie Foto Zombie. 2011.
¿Vuelven los zombis o es que ese tipo de muertos no acaban de morir nunca?
Ahí siguen, inmortales o renacidos en sus cachorros, con nuevos uniformes pero con los mismos viejos modales.

Fredi Casco. Sin título. Serie Foto Zombie. 2011.

Para terminar, el perfil de unos cuantos momios llegados desde la "madrepatria": entre ellos, el ínclito Ernesto Jiménez Caballero ejerciendo de anfitrión en la Embajada de España en Paraguay (donde estuvo catorce años en una especie de consentido exilio para franquistas discrepantes) con motivo del convite ofrecido para festejar el Día de la Raza. No pasa el tiempo.
Fredi Casco. Sin título. Serie Foto Zombie. 2011.
De   vez en cuando haría falta un exorcismo.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Palabras emigrantes

Elsa Medina. El migrante. Cañón Zapata, Tijuana. Baja California. México. 1987.






"En un puñado de tierra
he enterrado todos los acentos
de mi lengua materna


allí yacen
como agujas de pino
reunidas por las hormigas

Puede que algún día el llanto balbuciente
de otro vagabundo
las incendie

entonces caliente y consolado
oirá toda la noche
la verdad como una nana".

John Berger. Palabras emigrantes. 1980. (Versión de Pilar Vázquez). Recogido en Poesía. Ed. Círculo de Bellas Artes. Madrid, 2014.


John Berger lee Migrant words (Palabras emigrantes)
en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Febrero de 2010.

Mathieu Pernot. Cuaderno de inmigrante afgano recogido en Francia. 2012.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Las gentes sin ruido son peligrosas


Gustave Doré. Ilustración para la fábula Le Torrent et la Rivière, de La Fontaine. Circa 1865.
En un mundo tan hipócritamente partidario del silencio y el sosiego, llama la atención la vieja (y eterna) advertencia para que nos cuidemos de las aguas mansas, que Jean de La Fontaine reconvirtiera en fábula para pastoreo preventivo de las tiernas mentes. 
Seguro que también lo contó Maquiavelo, siendo tan fino observador de la naturaleza (sobre todo de la humana). Probablemente de otra manera menos atenta al matiz y a la descripción pormenorizada de los sonidos del agua, porque sus destinatarios eran más de ruido de sables y de puñalada trapera.
Ahí va, queridos visitantes, para vuestro deleite y formación, esta hermosa advertencia en forma de fábula, titulada El Torrente y el Río:
Gustave Doré. Ilustración para Le Torrent et la Rivière, de La Fontaine. Grabado de H. Pisan. Circa 1865.
En cierto lugar había un torrente que caía con gran ímpetu desde unas altas rocas con mucho ruido y estruendo. Sus aguas turbulentas atemorizaban a las gentes, que no osaban pasar a través de él. El horror seguía sus pasos y los campos se estremecían cuando los cruzaba su corriente.
François Chauveau. Ilustración para Le Torrent et la Rivière, de La Fontaine. 1678.
Nadie se había atrevido a cruzar tan peligrosa barrera, hasta que un día un hombre que había robado una suma de dinero, viéndose perseguido por un grupo de gente y no teniendo otra solución, se determinó a cruzar las impetuosas aguas. Tan pronto como hubo entrado en el torrente, el ladrón se dio cuenta de que no existía verdadero peligro; solo se trataba de una corriente ruidosa y amenazadora, pero de escasa profundidad, y así pudo salvarse sin dificultad y sin más daño que el miedo que había sentido.
Jean-Baptiste Oudry. Ilustración para Le Torrent et la Rivière, de La Fontaine. 1783.
Después del éxito obtenido, nuestro hombre cobró ánimos; y pocos días después, viéndose perseguido por los mismos de antes, llegó al borde de un manso río, cuyas quietas aguas se deslizaban apacibles, silenciosas y tranquilas, sin producir más que un suave murmullo. El ladrón, sin temor alguno, penetró por la arenosa ribera, en la que no se veía ni una sola roca; mas apenas estuvo dentro del río comprendió su error. La corriente, tan tranquila en apariencia, era fuerte e impetuosa, y la profundidad del río mucho mayor de lo que había supuesto al verlo, de manera que, por más esfuerzos que realizó, el asustado ladrón no pudo de ninguna manera alcanzar la orilla opuesta y pereció ahogado en las inquietas aguas.
Auguste Delierre. Ilustración para Le Torrent et la Rivière, de La Fontaine. 1883.
Es preciso desconfiar de las apariencias; a veces, las personas que parecen tranquilas y poco ruidosas son las que encierran mayores peligros, y en cambio otras gentes, que se asemejan al impetuoso torrente de la historia que acabamos de relatar, son en realidad del todo inofensivas”.

(La versión prosificada es de Gloria Sarró, para una edición juvenil de Ed. CEAC, Barcelona, 1967) 

Le Torrent el la Rivière. Grabado del S. XIX. Blocquel Castaux.
La vida te da sorpresas, porque las apariencias engañan.
Cuidaros, queridos, de las gentes "de orden".
Y de las mayorías silenciosas.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Un pedazo de cielo cristalizado

Javier Pérez. Un pedazo de cielo cristalizado. Venecia, 2001. 
El artista Javier Pérez creó en 2001 para el pabellón español de la 49 Bienal de Venecia la obra titulada Un pedazo de cielo cristalizado, compuesta por 12.000 piezas de cristal soplado colgadas de una estructura metálica semiesférica que vibra sacudida esporádicamente por un motor. El movimiento pone en marcha un "ruido secreto" producido por el choque de los vidrios, que es percibido por el espectador como un estruendo variable.
Javier Pérez. Un pedazo de cielo cristalizado. Venecia, 2001.
Explicaba el autor su intención a partir del análisis de la imagen y la historia de Venecia, una ciudad repleta de cúpulas (que en la iconografía religiosa representan el espacio celeste) y reflejada en la vibración del agua. La disposición de la obra la convierte en un cielo invertido, bellísimo pero amenazante, porque choca sobre nosotros, que lo percibimos como inestable. 
Javier Pérez. Un pedazo de cielo cristalizado. Venecia, 2001.
Y atronador. La sacudida del motor afecta simultáneamente a todas las piezas, produciendo sonidos distintos en función de su tamaño y la distancia entre ellas, consiguiendo un resultado global variable, irregular, descendente y rumoroso.
Javier Pérez. Un pedazo de cielo cristalizado.
Artium, Vitoria. 19.10.2014.
La obra se adaptó posteriormente al recibidor del museo Artium, de Vitoria, donde fue ubicada a mayor altura de los espectadores y en un ambiente más luminoso y con luz natural, en una zona de tránsito y llena de interferencias visuales.
La obra instalada en Artium. Vitoria.
Y con los ruidos añadidos por la vida cotidiana de la ciudad, inesperada intromisión que amplifica el buscado efecto de imprecisa amenaza.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Los hogares modernos y el derecho a la vivienda



Richard Hamilton. ¿Y qué es lo que hace a los hogares de hoy tan diferentes, tan atractivos? Collage. 1956.
Richard Hamilton se hizo la pregunta retórica del pie de la imagen precedente y la resolvió en ese collage de 26 x 25 cm. que en su momento fue el detonante del pop-art y que todavía sigue influyendo en creadores con intenciones muy variadas. 
Thomas Struth. Golem playground. Georgia Tech. Atlanta. 2013.

Desde grandes fotógrafos hasta pintoras-agitadoras neopop,
Patricia Gadea. Tapiz antiguo sobre el enigma del confort en el futuro. 1998. Foto F.G.
pasando por ilustradores surrealistas, 
Coco Fronsac. Mi casa. Chimères et Merveilles.
diseñadores de portadas de discos
Saint Etienne. Tales from turnpike house.
y dibujantes de historietas. 
Miguel Brieva.





En 1961, Francisco Ibañez creó para el tebeo Tío Vivo, de Editorial Bruguera, la serie 13, Rue del Percebe, glorioso ejemplo de simultaneismo realista y caótico, en el que todo era ruido, furor y lampancia. La vida misma. En palabras del dibujante Micharmut, "era como una performance vertical, como una película atropellada, como un retrato minutero del colectivo menesteroso, como un estudio sociológico acelerado de la vida en años de vacas flacas".

Francisco Ibañez. 13, Rue del Percebe.

Pero para algunos, las vacas, salvo espejismos de bonanza (a menudo ligados a preñeces y burbujas) permanecen eternamente flacas.
El Listo. 2012.
Y aquí es donde entra El Listo, que rehabilitó la arquitectura de Ibañez aplicándole las extractivas prácticas usurarias de los bancos hasta desalojar cualquier resto de vida, conservando los bienes materiales limpios de polvo y paja.
El Listo, a partir de Ibañez. España. 2012.
Los desahucios son las nuevas bombas de neutrones.