viernes, 31 de enero de 2014

"No son todo ruiseñores...


Robert Capa. Espectadores subidos a un árbol contemplan el paso del sultán Sidi Mohammed, en Fez, Marruecos, en 1949.




  ...los que cantan en las flores".


De esta foto, recientemente recuperada, no se sabe qué sorprende más en el conjunto de la obra de Robert Capa (marcada a sangre y fuego por el crudo contraste de las confrontaciones bélicas):  si el balbuciente color o el asunto  fotografiado. Lo que sin duda cumple a la perfección es la norma más popular de su autor: para hacer una foto suficientemente buena hay que acercarse lo suficiente. Aquí los tiene a tiro.



Nauba Al-Maya. Música andalusí de Fez
Moroccan Ensemble Fez, dirigido por Hagg Abdelkarim Rais.
Instrumentos: rabab, violines, ud, qanun, tar y darabukka.
Deutsche Harmonia Mundi. 1991.

Los Refranes. 2.
(Continuará)

jueves, 30 de enero de 2014

El transitorio don del vuelo



Vari Caramés. Sin título. 1996.




"En alguna fase de su galope
las cuatro patas del animal están en el aire

Por un instante la rosa de los vientos
                           abre su centro

florece en sus cuatro pétalos
y los cuatro territorios del caballo están suspendidos
por hilos de plata

En ese mismo instante
el animal es un pájaro"

 ILÍMITES.  Rómulo Bustos Aguirre
Recogido en "Muerte y levitación de la ballena". UCM. 2010.


Eadweard Muybridge. The horse in motion. 1878.





miércoles, 29 de enero de 2014

Unos posados de The Beatles


Es dura la vida de las estrellas, especialmente cuando todavía no lo son. Entre las labores imprescindibles del proceloso camino hacia la fama está la promoción, y para ello nada mejor que recurrir a una fotógrafa experta y bien relacionada, como lo era Fiona Adams en el Londres de los años sesenta.


Fiona Adams. Hojas de contactos de sesiones fotográficas con The Beatles. 1963.

Alguna de las imágenes recogidas en estos contactos, oportunamente reencuadradas, pasaron a la historia como portada de disco. Otras, ciertamente, cumplirían a la perfección los requisitos de una ficha policial.


Además de buen ojo, se aprecia que tenía capacidad para la puesta en escena y la utilería: no hay más que ver el partido que le sabe sacar a una triste mesa.


La espontaneidad perdura, pero la sutileza se ha perdido en aras de la justa defensa de los derechos de la autora. El resultado final de las hojas "enriquecidas" por el sello aporta un notable interés documental: dos fases bien distintas de la misma lucha por la vida. 







martes, 28 de enero de 2014

El sonido de las construcciones vacías

Bernd y Hilla Becher. Torres de agua.

Hay gente para todo y la curiosidad del personal, afortunadamente, es infinita. Recientemente se ha batido la marca del eco grabado más largo del mundo, y lo ha hecho Trevor Cox, profesor de Ingeniería Acústica en la Universidad de Salford y autor del libro Sonic Wonderland ("un paseo a través de los estruendos, rugidos y resonancias que forman la gran diversidad de ruidos naturales y artificiales que hay alrededor (e incluso dentro) de nosotros"). 
Bernd y Hilla Becher. Depósitos de cemento.
Hasta ahora el eco registrado más largo era el producido por el cierre de un portón de bronce (15 segundos) pero el nuevo le supera en casi un minuto. Se grabó en un depósito subterráneo de almacenamiento de petróleo en Escocia, construido a lo largo de tres años en la década de 1930 para prevenir la amenaza que representaba la aviación alemana. El tanque tiene una capacidad de 25,5 millones de litros de combustible y su superficie es aproximadamente el doble de la longitud de un campo de fútbol, con ​​9 metros de ancho y 13,5 de altura.
Bernd y Hilla Becher. Tanques de gas.

Y se hizo así, según los presentes: se disparó una pistola cargada con cartuchos de fogueo desde un tercio de la longitud del tanque, y el ingeniero registró la respuesta sonora desde un punto ubicado a un tercio de la distancia del extremo más alejado . Al parecer, esta es una técnica que se utiliza todavía para medir la acústica de las salas de concierto.

Morning light. Stuart Dempster, trombón solista, con otros nueve trombonistas.
Underground overlays from the Cistern Chapel. (Port Townsend, Seattle, EE.UU.).
New Albion Records. 1995. 

Bernd y Hilla Becher. Torres de refrigeración de madera y acero.
Otro tipo de munición queda reservada en el mundo del espectáculo al público y a los críticos, que la usan a discreción con mayor o menor puntería y acierto.




lunes, 27 de enero de 2014

Estrella Morente

Vino Estrella Morente a Logroño y la ciudad acudió puntual a la cita llenando el Teatro Bretón. La afición tenía ganas y altas expectativas: a la altura del singular personaje y del acontecimiento -una especie de reaparición después de varios años de doloroso retiro-.
Estrella Morente eclosionó muy joven y ya en plenitud, como una intérprete superdotada que había gozado de un magisterio de proximidad único, excepcional. Con ese prestigio intacto ha vuelto a Logroño, protegida por un amplio entorno de músicos de la familia y en el marco de un desembarco general de los Morente-Carbonell en varios campos de la creación (pintura, músicas diversas, teatro,…) por todo el país. 

Estrella Morente, con siete años, le canta a Sabicas una taranta.
Recogido en Calle del aire. Chewaka-Virgin. 2001.

Goza de una presencia escénica imponente, atemporal, que evoca a las deidades mediterráneas, a las tanagras griegas, a las rotundas bellezas ibéricas, a las madonnas maduras de Rafael, a las grandes actrices y cantantes que han interpretado durante un siglo a las heroínas marcadas por la tragedia


Tanagras griegas del periodo helenístico. Siglos III-II a.C.

Con sus cualidades, se atreve y puede con todo, y nos presentó un repertorio ambicioso, pero excesivamente ecléctico. Todo lo hizo bien, en lo flamenco desde las seguiriyas a las bulerías o las sevillanas, lo difícil y lo aparentemente sencillo, aunque tuvo incomodidades y algún cante extrañamente inacabado. Pero la mezcla resultó caprichosa y a menudo no funcionó. En disco, según los gustos, pero ante el público casi nunca. A Enrique Morente, como a Picasso, todo le salía bien, cualquier hallazgo en él parecía lógico y resultaba natural, como el paso justo y necesario desde el lugar de partida. Pero eso raramente ocurre, porque la genialidad es lo peor repartido en este mundo. 



El problema, además de al repertorio, podemos achacarlo, en buena medida, a la puesta en escena, porque no hay que olvidar que un concierto también es un espectáculo y como tal debe cumplir acertadamente un mínimo de requisitos imprescindibles.  
Y el diseño escénico fue erróneo. Una artista que tiene esa capacidad y esa gracia para el movimiento, y que la quiere ejercer y demostrarla ante el público -gustándose y gustando- no puede estar constreñida por una doble batería de monitores y músicos, dispuestos de la manera convencional en que se presentan en un recital estático de flamenco tradicional. En esa situación, la protagonista tiene que buscar espacio y desplazarse a la parte trasera, oculta tras los “bultos”, mal iluminada y en peligro de incidencias con el cableado, los vasos y toda la parafernalia que se esparce en cualquier escenario para un concierto.  



El vestuario también resultó equivocado. Por mucho que le gusten las telas que pinta su madre con claves de sol y notas musicales, si se convierten en un obstáculo para el movimiento natural y en un peligro para su equilibrio, no son lo más apropiado. Igual que echarse encima un precioso mantón del tamaño de una colcha para amagar en un momento dos pases toreros que apenas se aprecian, por la propia dimensión del “engaño” y por desarrollarse detrás del tupido burladero. 



Una presentación de ese tipo tampoco debe dejar las cuestiones de sonido o iluminación al albur de lo que ofrezca cada plaza -siendo muy bueno lo que proporcionó la nuestra- salvo si se considera el bolo como un ensayo general con público. Para cuando se equilibra el sonido ya ha pasado buena parte del concierto, y las luces poco pueden subrayar o resaltar si el movimiento escénico no está determinado ferreamente y comunicado con precisión. 


Entre los adornos de iluminación apareció proyectada sobre el panorama una estrella que más parecía una cruz latina de las de los viejos libros de historia sagrada, aunque, quizá, pensándolo mejor, fuera una espada de Damocles. Estrella Morente está en el momento -un largo momento que dura ya cinco o seis años- en el que debe optar sin dilación por ser la nueva tonadillera de España o por darle brillo con su capacidad extraordinaria a lo mejor del flamenco: por hacer revivir a Rocío Jurado o a la Niña de los Peines.





Estrella Morente puede con todo, pero le convendría elegir. Y puestos a elegir, buscar un director artístico y de escena que le ayude a orientar el futuro de su carrera y a seleccionar, ordenar y presentar. Algo parecido al parar, templar y mandar de los toreros, pero más peligroso porque para aquello parece –muy erróneamente- que cualquiera vale o, peor todavía, que no es necesario. 
Que Dios reparta suerte, porque Estrella Morente se la merece.



Estrella Morente.
Teatro Bretón. Logroño.
Jueves flamencos.
23 de enero de 2014.



viernes, 24 de enero de 2014

Música en el Nilo


Estos hermosos dibujos de C.W. Briggs (creador de placas para linterna mágica y otros artilugios precinematográficos, y que, a pesar de su mucha imaginación, seguro que nunca llegó a pensar que daría nombre a un investigador privado protagonizado por Woody Allen en La maldición del escorpión de Jade) son un fruto naíf del etnocentrismo reduccionista que siempre (y todavía) han cultivado y difundido las potencias colonialistas occidentales.






C.W. Briggs & Co. Placas de linterna. George Eastman House.  

Que una de las más ricas e influyentes civilizaciones de la historia de la humanidad (tanto por su sofisticación intelectual como por la amplitud de su imperio o por sus altos niveles de cultura material) sea caricaturizada y condensada en "cocodrilos, ruinas y pirámides" dice mucho del observador y de su clientela. El paso siguiente, en buena lógica, es mandar al ejército para proteger a gente tan simple y una legión de negociantes emprendedores para sacarles de su atraso ancestral.


Maxime du Camp. Tumba de Ramsés II en Abu Simbel. Segunda mitad XIX.
Afortunadamente, no todos los viajeros tuvieron esa mirada denigrante, ni hacia el arte ni hacia la música, que ha influido en el último siglo en muchos compositores occidentales, clásicos y populares.

Los músicos del Nilo.
Taksim arghoul (tayaram)
Ocora-Radio France. 1988.

Francis Frith. Templo en Filae. Segunda mitad XIX.


En estas grabaciones se puede apreciar una rica tradición con muchos elementos comunes a todo el mundo árabe. Instrumentos como el rababa (muy parecido al rabel español), la souffara (flauta oblicua de seis agujeros), el arghoul (especie de gaita doble, igual a las representadas en las pinturas de la V dinastía), el mizmar (otro instrumento de viento) y una gran variedad de elementos de percusión, las tabla baladi.

Los músicos del Nilo.
Zarhat el Loxor. Rosa de Luxor.
Ocora-Radio France. 1988.

John B. Greene. La esfinge y la pirámide. Segunda mitad XIX. 


Los temas suelen estar relacionados con el ciclo festivo y religioso, y acompañan habitualmente rituales, ceremonias y fiestas como soporte rítmico del baile, dejando opciones de improvisación sobre los patrones tradicionales transmitidos de padres a hijos en las familias de músicos, que gozan de gran consideración. 

Los músicos del Nilo.
Abou Zeïd el Hilali.
Ocora-Radio France. 1988.




jueves, 23 de enero de 2014

Neither

Samuel Beckett.


Al parecer, Samuel Beckett fue un notable pianista asiduo de las salas de conciertos, y desde joven confesó su intención de aportar a su trabajo literario las pausas y silencios que ya formaban parte de los logros expresivos de la música de sus contemporáneos. El sonido y el ritmo fueron para él preocupaciones constantes (¿un poeta en la piel de un dramaturgo?) y en sus obras hay bastantes personajes que cantan y alguno que, inmovilizado, queda reducido a la expresividad de la voz.  


Morton Feldman.

Sobre el origen de su colaboración en Neither con Morton Feldman, este cuenta:  "Cuando me encontré con Beckett y le comenté que tenía un encargo de la Opera de Roma, y que quería hacer algo con alguno de sus textos, él me comentó que odiaba la ópera. `Yo también´, le respondí, `raramente voy a la ópera´. `Además -me dijo él- no me imagino mis palabras puestas en música´.Y yo le respondí algo que era absolutamente cierto: que si bien había escrito bastante música vocal, en ninguna de las obras se pronunciaba palabra alguna.
-`Entonces, ¿qué es lo que usted quiere hacer?´-, me preguntó Beckett.
Le respondí: `No tengo la menor idea´."
Llegados a ese nivel de sinceridad, Feldman concretó más su pretensión ("la quintaesencia: algo evanescente"), y Beckett se comprometió a escribir sobre lo que llamó "el tema de su vida". 
La relación, definida por ambos como "peculiar", fue productiva y satisfactoria. 
Vayamos con la "secuencia documental".

Primero, el "libreto":


"to and fro in shadow from inner to outer shadow

from impenetrable self to impenetrable unself
by way of neither

as between two lit refuges whose doors once
neared gently close, once away turned from
gently part again

beckoned back and forth and turned away

heedless of the way, intent on the one gleam
or the other

unheard footfalls only sound

till at last halt for good, absent for good
from self and other

then no sound

then gently light unfading on that unheeded
neither 

unspeakable home"

Samuel Beckett. Neither.



"ir y venir en sombra desde la sombra interior a la exterior

desde un impenetrable yo a un impenetrable no yo 
a través de ninguno

como entre dos refugios iluminados cuyas puertas una vez 
entornadas suavemente se cierran, una vez entreabiertas 
suavemente se alejan de nuevo

hicieron señas hacia atrás y hacia delante y se alejaron

sin preocuparse del camino, atentos a un destello 
o al otro

inaudibles pisadas solo sonido

hasta que por fin cesan para siempre, se ausentan para siempre
del yo y del otro

después ningún sonido

después suave luz inagotable sobre ese desapercibido
ninguno

inefable hogar"

Samuel Beckett. Ninguno. Traducción (libérrima) al castellano de miracomosuena.   
                   

Edición de Neither. Morton Feldman.
Universal Edition Ltd, Plöchl. Freistadl. 2010


Comienzo de la partitura de Neither, de Morton Feldman, con el texto de Samuel Beckett,
en la edición de Universal. 2010.



                            

Edición discográfica de HatArt. 1988. 
Radio-Sinfonie-Orchester de Frankfürt.

Edición discográfica de Legno. 2000. 
Bavarian Radio Symphony.














Se puede escuchar una grabación completa de Neither en Youtube, con Zoltán Peskó dirigiendo a la soprano Sarah Leonard y a la Radio-Sinfonie-Orchester de Frankfurt (correspondiente a la edición discográfica de HatArt).

Jesús Pastor. Neither. Autor: Morton Feldman (2010). Universal Edition Ltd, Plöchl. Freistadl.
ISBN: 987-3-7024-6619-0. 2013.  


El grabado de Jesús Pastor documenta plásticamente el resultado de su drástica (por radical, por demoledora) interpretación de este clásico contemporáneo. Ahí está también (ahí sigue estando) como en la obra de los maestros, el silencio, lo evanescente, los sonidos elusivos, lo irritante, el ruido secreto, el lamento.












miércoles, 22 de enero de 2014

Encuadrar y reencuadrar



Arnold Newman. Hoja de contactos de una sesión fotográfica con Igor Stravinski. 1946.
Si encuadrar es delimitar apropiadamente una escena a través del objetivo de una cámara, reencuadrar vendría a ser algo así como añadir una segunda intención -correctora o enfatizante- al disparo inicial.
Arnold Newman. Igor Stravinski. 1946.
Cuando el "momento decisivo" no ha sido tal, el fotógrafo -o su editor- puede sacar otra bala de la recámara y dar el "tiro de gracia", con todo a su favor, pero ya sin ninguna épica. Los resultados mandan.
Arnold Neuman. Jean Arp. 1949.
Una especie de descabello a placer, con la "naturaleza" inerme, congelada.
Arnold Neuman. Jean Arp. 1949.
Esa labor de simplificación de la fotografía inicial (porque en eso suele consistir el reencuadrar) es algo parecido al trabajo del escultor que desbasta la materia bruta y prescinde de todo lo superfluo hasta que extrae de ella aquello que esconde y sólo su singular mirada ha sido capaz de intuir.
Arnold Newman. Piet Mondrian. 1942.
O, en otro terreno más pedestre -el balompédico- la segunda vuelta de una eliminatoria copera en campo propio y con todo a favor.
Arnold Newman. Piet Mondrian. 1942.
Llegar al objetivo exige a menudo un largo recorrido y maniobras distractivas, porque el modelo -conscientemente o no- siempre se resiste.


martes, 21 de enero de 2014

Reminiscencias

Awol Erizku. Chica con un pendiente de bambú. A partir de Vermeer. 2009.
Para acometer sus obras cierto tipo de artistas parten a menudo de la recreación de vagos recuerdos -visuales o vitales- más o menos difusos, lejanos ecos del pasado que han dejado una marca indeleble aunque imprecisa en su subconsciente.
Awol Erizku. Mujer con un pitbull. A partir de Leonardo. 2009.
En el caso del fotógrafo Awol Erizku la reminiscencia se convierte en apropiación, en intención expresa de construcción de identidades de evidente semejanza con las compuestas anteriormente por otros pintores que han llegado a formar parte del canon estético e iconográfico de la cultura occidental.
Awol Erizku. Muchacho con racimo de uvas. A partir de Caravaggio. 2009.
Todo lo accesorio es idéntico aunque puesto al día, devaluada su singularidad primigenia, su exclusividad modélica. Solo la identidad del protagonista sigue siendo única, aunque su valor simbólico ha cambiado de forma radical respecto al arquetipo, por haber cambiado su circunstancia. Y el papel y la intención del artista.

lunes, 20 de enero de 2014

Tertulia


La tertulia de Pombo. José Gutierrez Solana. 1920.
  
 "Este café tiene algo de talanquera
             y de vagón de tercera.
    No hay mucho tabaco y se hace mucho humo
yo -el noveno poeta español- presumo
delante de Alcaide de Zafra que enluta sus canas
(once piastras de tinta todas las semanas).
Ventilador. Portugueses
    Acento de Sevilla, ¡dorada ciudad!
y de mi Bilbao fogonero,
   ¡Camarero!
Café con leche, mitad y mitad

Grita Llovet. Calla Bacarisse
         Solana consagra.
Si habla Peñalver parece que se abre una visagra.       (sic)

    León Felipe, ¡duelo!
    No tiene
    ni
    patria
    ni
    silla
    ni abuelo;
    ¡Duelo! ¡Duelo! ¡Duelo!
    yo le doy un consuelo,
    un
    pañuelo
    y 
    otro
    pañuelo.

      Llega
    Monsieur Lasso de la Vega.
    Il vient de diner à l´Hôtel Ritz.
    Il sait bien son rôle.
    Et il porte sa fleur.
      ¡Parole
      d´honneur!

En los rincones algunas parejas
de seguridad y de señoras amarillas
Miran a Torre y se estremecen
                    los guardias y las viejas
él las cita a banderillas
           con las orejas.

Discusión sin fin
sobre si es ultraísta Valle-Inclán
         que si patatín
         que si patatán.
En el mostrador suena un timbre trin...
         trin... trin... triiinn...
unos pocos pagan y todos se van.
...Silencio, sombra, cucarachas bajo el diván".

Tertulia. Francisco Vighi, publicado inicialmente en la revista Grecia. 1920. (Recogido por Juan Manuel Bonet en Las cosas se han roto. Antología de la poesía ultraísta. Sevilla, 2012, que anota que "obviamente, la tertulia aludida es la sabatina y ramoniana del Café y Botillería de Pombo, en la madrileña calle de Carretas, junto a la Puerta del Sol" y su autor "una figura fascinante, entre el modernismo, el 98 y el ultraísmo, vividos siempre en esa clave de humor que es su nota más característica")

Tertulia de Ramón Gómez de la Serna en el café de Pombo,
delante del cuadro de Solana. Madrid. c.1930.
Sobre esa tertulia dijo Andrés Trapiello que "aquellos hombres habían tenido la infinita suerte de vivir la única época de la Historia en la que perder el tiempo podía considerarse una obra de arte. De hecho quien asistía a las veladas pombianas ya estaba haciendo, si no arte, sí historia, con minúscula, si se quiere, pero historia".

Qué buen panorama y qué gran labor, pasar las tardes chafardeando sin ton ni son -entre ruidos de vajilla y voces de camareros-  acerca de lo divino y de lo humano, sin prisa, beatíficamente elevados por la brillante esgrima dialéctica de los talentosos comparecientes. 


     

viernes, 17 de enero de 2014

Aprendiendo del pasado

 Suplicio de los causantes de bancarrotas en el siglo XVI, extraído de El museo criminal: crímenes y penas de otras épocas.


Van a tener razón los moralistas que dicen (como siempre han dicho los moralistas) que para tiempos y costumbres, los de antes. Sin ir más lejos y comparando con los usos contemporáneos, parece más ajustado a la razón el trato que se les daba "en aquellos tiempos" a los banqueros que estafaban a los ciudadanos a los que decían servir. 
Con el progreso se han humanizado tanto los castigos que a menudo se han reconvertido en premios muy bien remunerados y pagados a escote entre las víctimas. 

                        
L.A. Vaught. Vaught´s practical character reader. 1902.

 Pero ese gremio es incorregible: enseguida te dan un consejo (interesado), te hipotecan y te colocan una preferente.