lunes, 11 de noviembre de 2013

Algunas portadas de Andy Warhol


Andy Warhol. 1954. (Caligrafiado por la madre del artista).
Antes de ser un artista influyente y poderoso, y antes de concebir portadas tan impactantes como la primera de Velvet Underground o la del Sticky Fingers para los Rolling Stones (sobre las que volveremos "por la menuda" -como diría mi madre- porque hay materia abundante), Andy Warhol trabajó desde finales de la década de 1940 para varias casas de discos (sobre todo de jazz, pero no exclusivamente) en las que algunas veces se encargaba sólo de la "ilustración" y otras acometía el encargo integral, resolviendo también la elección y disposición de la tipografía o creando la portada como una obra con valores artísticos autónomos, más allá de los meramente informativos o decorativos.

Andy Warhol. 1958.

Andy Warhol.1955.
Se calcula que fueron cincuenta estos encargos más o menos "nutritivos", aunque en general fueron bien acogidos y resueltos por este artista que entendió como nadie (o igual de bien que Dalí en los años en que se dedicó a la publicidad comercial) las posibilidades incomparables que los soportes de la cultura de masas proporcionaban al trabajo de creadores ávidos de popularidad y reconocimiento, en una época en la que se empezó a entender que la reproducción mecánica de la obra de arte no invalidaba su mérito intrínseco.
Andy Warhol. 1956.
Andy Warhol. 1958.
Prueba del interés que le merecían estos trabajos "menores" es que siempre los firmaba en lugares muy visibles reivindicando su autoría, lo que en su producción más personal y seriada llegó a ser una seña de identidad que se ha arrastrado a otros artistas, y desde estos a los fabricantes de calzoncillos, chamarilería y bisuterías diversas, emprendedores que están muy creciditos en estos tiempos tan mentecatos.

Andy Warhol. 1954.


Andy Warhol. 1957.

Sus incipientes recursos ya eran, como se puede apreciar en esta pequeña selección, los que le hicieron grande décadas después:  buen gusto, facilidad para el dibujo, colores planos, equilibrio compositivo, dominio de las posibilidades de las artes gráficas, interés por lo gestual y lo caligráfico, y, gran mérito, saber qué es lo que el cliente necesitaba y el comprador esperaba recibir. Otra forma de estar en el mundo del arte.
Andy Warhol, para unas lecturas de Tennessee Williams. 1952.


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