lunes, 20 de mayo de 2013

Cuatro greguerías

La greguería, según el DRAE, es "agudeza, imagen en prosa que presenta una visión personal, sorprendente y a veces humorística, de algún aspecto de la realidad, y que fue lanzada y así denominada por el escritor Ramón Gómez de la Serna".  
Pocos casos habrá en que un género se identifique tan estrechamente con el nombre de su creador hasta el punto de que llegue a formar parte de la definición canónica.
 Ramón, tan perspicaz para todo, se autorretrataba dando un circunloquio por personaje interpuesto. Decía de sí mismo: "No es un escritor, ni un pensador, es un mirador, la única facultad verdadera y aérea: mirar. Nada más". 
El sonido en todas sus formas fue para él permanente motivo de interés e  inspiración ocurrente. Su ingenio sutil produjo infinidad de pequeñas piezas de precisión, llenas de brillo y eufonía, como bellas cajas de música. 
Hoy selecciono cuatro referidas a la danza, y no serán las últimas. 


"La guitarra pespuntea de música la falda de volantes".

Gino Severini.  Bailarina azul. 1912.

       


























"Cuando se yergue la serpiente parece que va a bailar flamenco".

Ubiña. Carmen Amaya. 1963.





























"Soñar es bailar". 

Vaslav Nijinsky. La siesta del fauno. 1912.






"Baile: demasiadas huellas dactilares".

Buenos Aires. Circa 1920.












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