lunes, 15 de abril de 2013

2013

Los fotógrafos Jonás Bel y Rafael Trapiello mantienen a lo largo del año el proyecto 2013 con la pretensión de crear un archivo de materiales que nos sirvan para entender y no olvidar este tiempo que vivimos, esencialmente cargado de características lamentables. "Hemos decidido retratar a diferentes personas para crear un relato compuesto de imágenes y palabras que narre el año 2013. La idea es sencilla: fotografiar a testigos directos de la situación actual, completando estos retratos con una ficha que los protagonistas escriben de su puño y letra y que nos ayuda a hacernos una idea más concreta sobre ellos mismos y su historia. La ficha contiene un campo fundamental donde el retratado escribe su opinión sobre lo que sucederá, está sucediendo o ha sucedido en el 2013; lo que desea para este año, lo que le gustaría cambiar". Creo que hasta ahora solo han registrado a un músico, el emigrante rumano Ion Calin, acordeonista ambulante de 61 años afincado en Vicálvaro, que afirma que su esperanza para este año pasa por que “me gustaría comer”. Abajo la retórica. Ser pobre, vivir en tierra extraña, no tener trabajo, desconocer el idioma y escribir con dificultad ayuda a expresarse directa y sinceramente. La dignidad no entiende de fronteras, y las de la pobreza son móviles.



Para que nuestro huésped Ion Calin no se sienta solo le traigo a un incógnito colega dibujado por Gerhard Richter.

viernes, 12 de abril de 2013

Escucha esto


                                                              Listening to the earth. Robert & Shana ParkeHarrison


Abro, cargado de esperanza, este cuaderno de notas sobre el sonido y las formas en que se manifiesta y representa.
Lo entiendo y afronto como un fruto tardío de mi afición desordenada a la música y a cuanto la rodea.
Por tanto, no renuncio a la volubilidad que suele regir el gusto personal, único dominio en que la arbitrariedad no necesitaría justificación.
Espero que la tan imprecisa como inabordable intención inicial cuaje en el tiempo y este proceloso viaje se convierta en una ocupación en marcha ascendente, duradera, abanderada por el azar y sujeta a satisfactorias derivas.
Su columna vertebral puede que llegue a ser (¡cuánto me gustaría!) un inventario exhaustivo y con aspiraciones sistemáticas de los sonidos naturales y civilizados que rodean mi entorno, lo que podría devenir, idealmente, en respuesta polimorfa (y polifónica) a la inagotable pregunta acerca de “¿cómo suena una ciudad?”
Haciendo honor a su eufónico título, en este blog se tratará especialmente de todo lo relacionado con la vista y el oído, aunque aspiro a englobar los frutos de los otros sentidos desde la doble perspectiva de la mano y el cerebro.
Como pretensión creo que es suficientemente ambiciosa para mis menguantes capacidades, por lo que espero del improbable pero siempre bienvenido visitante que disimule las faltas, y toda cuanta colaboración y apoyo esté dispuesto a aportar a esta causa interminable.